
El parque de estelas se diseñó durante los
años sesenta. Para ello hubo que desalojar a una serie de familias que vivían
junto e incluso habían edificado aprovechando las paredes de la estela.
Originariamente, la mayoría de las estelas que adornan hoy el parque fueron
erigidas fuera del mismo, siendo trasladadas en época reciente.
Escalones y senderos que recorren el parque son también de construcción
reciente.
El Nefas
Mawcha cubre un área total de 23 metros por 16 metros. Comprende una cámara
central rectangular, supuestamente funeraria, rodeada en tres de sus lados por un
pasaje. La cámara central se cubrió con una enorme y única piedra, cuyo peso
aproximado se calcula en 360 toneladas, y que descansaba sobre las losas del
techo del pasaje. Una de las piedras angulares está cuidadosamente trabajada en
su parte inferior, pero sin terminar en su parte superior y sus bordes. Esto
sugiere que al menos parte del trabajo se hizo in situ. Su estado inacabado plantea
dos posibles hipótesis: Podría deberse a la decisión de cubrir la estructura
con tierra, con lo cual no haría falta adornar la piedra. La segunda hipótesis
apunta a la interrupción en el trabajo,
seguramente debida al aplastamiento y destrucción producida por la caída de la
estela.
En cualquier caso está claro que Nefas Mawcha
estaba en su lugar pero no se completó antes de que se derrumbara la gran
estela, y que no se hizo ningún intento de reparación posteriormente.
El área que rodea a Nefas Mawcha fue excavada
bajo los auspicios del instituto etíope de arqueología. Se investigaron los
fragmentos de la estela destrozados por el impacto en la esquina noroeste de
Nefas Mawcha. Allí se hallaron monedas de finales del siglo IV. Posteriormente,
el área entre Nefas M. y la pared de la terraza, al este de la estela, se usó
como cementerio. La posición
actual en la que se encuentran los fragmentos de
la estela permite extraer ciertas conclusiones sobre la configuración del área
en el momento de su caída. La ruptura entre la segunda y la tercera pieza
principal de la estela, parece confirmar que el murete que se encuentra debajo
la fractura debía estar en el momento en que está cayó. La caída en la ruptura
entre la primera y la segunda pieza muestra que el terreno en este punto era
más bajo que la parte superior de la pared de la terraza o no estaba
completamente consolidado.
ESTELA 1
Esta estela nunca fue erigida con éxito. Cayó
y se rompió mientras se procedía a su levantamiento.
Originalmente estaba destinada a servir como
marcador para dos tumbas monumentales subterráneas. Representa el momento
álgido de una tradición extendida a lo largo de los siglos. Parece cada vez más
probable que la caída de esta estela, coincidiendo con la conversión al
cristianismo, condujo al abandono del uso de grandes estelas monumentales
talladas de manera elaborada como marcadores de las tumbas de reyes y gentes
nobles.
Está tallada en las cuatro caras y representa
un edificio de 13 pisos. Aunque rota por su caída, todas las piezas permanecen
excepto la parte superior que probablemente fue destrozada por su impacto con
Nefas Mawcha. Las representaciones de ventanas en algunos pisos superiores contienen
tracería elaborada que encontraremos de forma casi idéntica en la arquitectura
eclesiástica etíope posterior. Al pie de la estela, tanto en la parte delantera
como en la trasera, hay una puerta falsa (cincelada en la piedra al igual que
las ventanas). La puerta que ha quedado descansando en el suelo conserva su tirador
cuidadosamente tallado.
Sorprendentemente, en el espacio que debía
ocupar el tirador de la puerta que ha quedado en la parte superior de la
estela, la parte visible, se observa que ha sido cuidadosamente arrancado. Esto debió haberse hecho en la antigüedad.
Esta puerta superior habría sido, la que seguía siendo visible después del
derrumbe de la estela. El requisito de simbolizar la entrada ya no tenía
sentido y, por lo tanto, se “eliminaron” los medios para poder acceder. Si la
estela marcaba una tumba y se erigía hacia lo más alto del cielo, parece
plausible pensar que la puerta simbolizaba la entrada del difunto a una nueva
dimensión más allá del cielo. No es de extrañar que el personaje al que pertenecía tanto el mausoleo como la
estela, al ver que su estela ya no apuntaba al cielo, “pusiese” los medios para
que “esa puerta” no pudiera abrirse y evitar así entrar a un lugar poco
atractivo para él… suposiciones mías sin ningún valor académico.
A pesar
de la aparente regularidad general del diseño, el examen detallado revela
numerosos fallos menores en su ejecución: la sección transversal, por ejemplo,
está ligeramente inclinada, y muchas de las ventanas están alineadas de manera
imperfecta. Esto sugiere que el diseño fue esencialmente trabajado “a ojo”.