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BETE MERKORIOS (seguramente la iglesia menos conocida de Lalibela)


Lalibela está situada en las montañas de Lasta. Hay un vuelo diario desde Addis Abeba y un equipo de furgonetas se encargan de llevarte hasta el hotel (sea el que sea) o en caso de no tener hotel te dejan donde les pidas. Normalmente algunos de los guías, si no están haciendo su trabajo de guía, suelen bajar al aeropuerto con las furgonetas. El trayecto es de 23 kilómetros y dura unos veinticinco minutos.

Mi recomendación es que cojáis un hotel lo más cerca posible del conjunto monumental de iglesias para poder acceder al mismo andando. Los precios de los hoteles son muy asequibles. Recomendar un hotel no es fácil, pero si un amigo me pidiera consejo, le diría que vaya al Blue Nile. No es el típico hotel de estructura tradicional, la entrada no es atractiva, pero está muy cerca de las iglesias, las habitaciones están limpias, incluyen lavabo, en el restaurant la comida es muy buena y sobre todo el trato es muy familiar, aunque esto va ha depender de ti. Con esto no quiero desmerecer otros establecimientos en los que también he estado y el trato ha sido muy bueno.

Sigo hablando de Lalibela. Este enclave es conocido por tener el mayor número de iglesias excavadas en la roca en un mismo espacio. En función de como se cuenten podemos hablar de diez, o doce. 

Los defensores de que el número de iglesias es de diez, excluyen un par de capillas más pequeñas o santuarios secundarios. Esta es una visión arqueológica estricta que no tiene en cuenta la función religiosa de los espacios.

Los que defienden que son doce iglesias, contabilizan todos los espacios sagrados funcionales, incluyendo Bete Gabriel/Rufael (según se interpreta se contabiliza como una única o como dos diferentes), Bete Merkorios y Bete Ura’el (menos común, pero aparece en algunas listas). Para la tradición local, la iglesia ortodoxa Tewahedo (etíope), la mayoría de los guías y algunos académicos, este es el número real de iglesias.

Las iglesias se dividen en tres grupos: El grupo noroeste llamado eclesiástico, el grupo sudeste al que pertenece Bete Merkorios, es el que más transformaciones a sufrido y el tercer grupo lo forma únicamente la iglesia de San Jorge.


Bete Merkorios. Esta "terraza" de la derecha formaba parte del interior del hipogeo.

Si bien la tradición atribuye la construcción de las iglesias a un rey santo, la arqueología nos dice que la cosa no fue tan rápida. Los primeros indicios parece que nos remontan al siglo VII con unas estructuras muy básicas, el sitio fue evolucionando hasta mediados del siglo XIII. Si bien a lo largo de la historia, se puede decir que estructuralmente no ha cambiado, esto no quita de que haya habido cierta evolución.

Por otro lado comentar algo que suele pasar por desapercibido, cuando visitamos las iglesias, vemos las estructuras de roca que los siglos, las lluvias, el calor, etc. y también los acontecimientos históricos han permitido que llegaran hasta nuestros días, pero no vemos todos esos materiales que han ido desapareciendo por diferentes causas y que tenían su propia razón de ser: Túneles que siguen llenos de escombros, puertas en las trincheras, puestos de guardia, lonas bajo las que se cobijaba quien sabe qué y otros materiales perecederos.


Panorámica desde el patio de la iglesia

En este trabajo me centraré únicamente en la iglesia de Beta Merkorios. La razón es que siendo a primera vista quizás la iglesia menos atractiva del conjunto, es la que en este último viaje más me ha sorprendido. También es verdad que llevo a mis espaldas unas cuantas visitas a Lalibela y lo que al principio me sorprendía, ahora sigo admirando, pero busco algo más… y lo encuentro. Siempre recomiendo que a estas visitas vengáis con mucha información de casa y el guía con seguridad os la podrá ampliar o desmentir. Mengstu para mí es un pozo de sabiduría!

La iglesia de Bete Merkorios (la casa de [San] Mercurio) forma parte del segundo grupo de iglesias del complejo de Lalibela, el grupo del sudeste. Este complejo pudo haber formado parte de una fortaleza con sus salones y habitaciones residenciales. Los planos y estructuras de los edificios no parecen responder directamente a necesidades litúrgicas. El hecho de que haya parte de una muralla defensiva, así como trincheras y sistemas diseñados para impedir cualquier ataque refuerzan esta idea. Fuera de las iglesias, un sistema de estanques para la inmersión ritual, alimentados por agua de lluvia y regulados por canales de drenaje conectados al río Jordán, está estructurado para ceremonias de bautismo y purificación.

Cavidades destinadas a las tumbas, ubicadas a lo largo de las paredes de la zanja exterior, en las iglesias y en los corredores y túneles que las conectan, crean una continuidad espiritual y física entre los vivos y los muertos. Concretamente en Bete Merkorios se han encontrado 9 enterramientos según la información de que dispongo.

Localización tumbas Bete Merkorios

El hipogeo está en mal estado, parte del techo se ha derrumbado, y ha sido modificado en al menos tres ocasiones distintas. Estos derrumbes no facilitan la comprensión de su diseño original. Las remodelaciones de la vertiente norte también han modificado su aspecto, destacando la creación de un nuevo acceso (actualmente el más utilizado) por la esquina suroeste del patio de Emmanuel. Su reutilización para diferentes fines, en períodos en los que no estaba consagrada como iglesia, provocó el cierre de varias áreas; en las paredes, el suelo y los dinteles de las puertas quedan numerosos agujeros que desfiguran los elementos originales perdiendo cualquier rastro de estructuras anteriores. No hay evidencia, por estilo, configuración o alineación, de que estas características originales estuvieran asociadas con una iglesia. Pudo ser un edificio secular, judicial e incluso una prisión antes de haberse convertido en iglesia. Sandro Angelini planteó esta hipótesis al haber encontrado restos de cadenas de prisioneros cerca de esta iglesia. Los sacerdotes también hablan de la posible presencia de una prisión, hipótesis que confirma el uso civil original de estos espacios.

Este agujero posiblemente servía para sujetar las cadenas de los presos o de quienes iban a ser juzgados.
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Una vez perdida la condición civil y su conversión a iglesia, las estructuras de los santuarios se fragmentaron y expandieron en una multiplicación de espacios jerárquicamente subordinados entre sí, en importancia y función, respondiendo a las necesidades de un ritual cada vez más elaborado y rico. El espacio sagrado de los coptos ortodoxos y en consecuencia de los etíopes se crea y transforma también mediante el uso de cortinas, tapices y telas que generan separaciones temporales, amplían los pórticos, cierran los patios y multiplican los espacios, subrayando el valor simbólico de las liturgias durante las celebraciones. No se reduce a la mera dimensión de la arquitectura de piedra, sino que se expresa en una transformación continua, en el montaje y desmontaje de estructuras no fijas, según una costumbre marcada por el calendario litúrgico.

Pintura de la Santísima Trinidad.

La aparente simplicidad del interior no es una indicación de su precedencia cronológica en el tiempo con respecto a las otras construcciones del lugar, sino solo de una muestra de moderación y sencillez relativa a un palacio, subordinándolo a la iglesia, cuya magnificencia debía resaltar.

Uno de los pilares conserva vestigios de pinturas, pero se han eliminado otros, en telas que antes estaban pegadas a las paredes y otros pilares. Beta Merkorios posee algunos de los frescos medievales mejor conservados de Lalibela: Incluye santos, ángeles y motivos decorativos del arte cristiano etíope primitivo. Gerster cree que podrían ser reyes de la dinastía Zagwe. Su estilo es más antiguo que otras pinturas que se ven en las iglesias más visitadas como Bete Maryam. Los pigmentos son naturales: ocre, negro de carbón, blanco.

Gester cree que estas pinturas podrían representar a reyes de la dinastía Zagwe que reinaba en ese momento.

Me comenta Mengstu que recuerda que hace años, cuando esta iglesia aún no tenía el reconocimiento histórico que ahora tiene, a los niños se les llevaba allí a jugar, de ahí que las pinturas que estaban a la altura de los pequeños, estén mucho más deterioradas que aquellas a las que estos no llegaban.

La excavación del suelo interior condujo al descubrimiento de numerosas tumbas. Las excavaciones del patio y las zonas adyacentes, así como una profunda zanja frente al patio, recuperaron una gran placa de cobre de origen oriental y diversos ejemplos de cerámica.

Numerosos túneles y cámaras colindan con Bete Merkorios en los lados noroeste y suroeste; su secuencia general y sus relaciones están lejos de ser claras. Estos túneles forman parte de una red más amplia de trincheras, escaleras y pasajes que hacen que Lalibela parezca un laberinto tallado que conecta las estructuras entre ellas, de forma que para acceder a una (o escapar de ella) las posibilidades son varias.

El túnel o pasaje subterráneo que conecta Bete Gabriel-Rufael con Bete Merkorios recibe tradicionalmente el nombre de túnel del infierno debido a su oscuridad, estrechez y sobre todo la incertidumbre de no saber cuando acabará y lo que encontrarás al final del mismo. No apto para personas que sufran claustrofobia o cosas por el estilo. Tiene algo más de 35 metros de largo, se recorre en completa oscuridad y su estrechez no permite más que ir en fila india. Algunos guías llevan pequeñas lámparas pare recorrer el camino, pero la verdad es que pierde todo su sentido. Algunas descripciones indican que las entradas o ciertas partes de los pasajes han sido reconstruidas, selladas o modificadas para su conservación.

Los pasajes no sólo tienen carácter funcional, la experiencias luz-oscuridad, arriba-abajo, tienen un eco simbólico y ceremonial en la forma en que los peregrinos y visitantes se desplazan por el complejo.

Salida del túnel del infierno que nos deja frente a la iglesia de Merkorios.

Originalmente, Bete Merkorios lo formaban una cámara subterránea aproximadamente rectangular, de 23 m por 18 m, con un techo de hasta 5 m de alto sostenido por quince pilares macizos de sección cuadrada, de tamaño y alineación irregulares, sin ningún tipo de decoración En el lado suroeste de esta cámara subterránea había un patio abierto rectangular, de 9,8 por 0,5 m, con pilares que formaban una especie de columnata maciza.

En una etapa posterior, el hipogeo se extendió hacia el este en un estilo arquitectónico distintivo con arcos. Esta ampliación creó las áreas que forman los santuarios de la actual iglesia, y es muy probable que en esta época se produjera la adaptación del hipogeo al uso eclesiástico, sobre todo porque el santuario central contiene un tabot manbara integral excavado en la roca. Entendemos por mambara el mueble donde descansa el tabot. En este caso no es un mueble, sino una base excavada en la propia roca al igual que las columnas.

Abuna Gebre Menfes Quidus. Representa la santidad pura, entrega total a Dios, la harmonía entre los hombres y la Creación, así como la victoria sobre el demonio. Es uno de los santos del desierto más venerados en Etiopía.

Una de las características que la gente desconoce es su acústica especial. La cámara de piedra tiene un eco único que realza los cánticos y los rezos de los sacerdotes.

Hoy contamos seis vías de acceso, de las cuales cuatro son originales. Sus entradas están protegidas y son discretas: dos túneles que terminan en otros espacios, una escalera subterránea y un solo acceso al aire libre.

Cabe señalar que hay pruebas escritas antiguas de la presencia en Lalibela o alrededores de grandes residencias, pero no está claro si eran hipogeas. Lepage argumentó que los hipogeos ahora conocidos como Bete Gabriel-Rafa´el y Bete Merkorios eran originalmente tales residencias, vinculándolos específicamente con Mika´el metropolitano de principios del siglo XIII.

La Historia de los Patriarcas nos ofrece información que nos puede ayudar a saber cual pudo ser la función de Bete Merkorios, al menos en la época del rey Lalibela. Esta esta relacionada con el metropolitano Kil /Mikael, que estuvo en Etiopía alrededor del año 1203 hasta el 1208. El testimonio del cronista nos da pistas sobre la función de Bete Gabriel y del enigmático edificio de Bete Merkorios.

En la pintura aparece San Merkorios, en este caso empuñando una lanza, matando al emperador Julián el apóstata (símbolo del mal) en otras imágenes aparece con una, incluso con dos espadas, la tradición dice que una de ellas se la entregó Dios mismo.

Durante su relato de la bienvenida del metropolitano Mikael a Etiopía, el cronista había mencionado que fue recibido en la ciudad del rey en la “Casa del metropolitano”. Continúa hablando del nombramiento, por parte de una autoridad etíope, de diez administradores del “metropolitano”: de sus ingresos y de sus bienes. La carta del Rey Lalibala también menciona a los diez sacerdotes encargados de custodiar el tesoro del “metropolitanato”. Esto significa que en Lalibela, además de la residencia del metropolitano, debe haber existido una “casa del metropolitano” cuya función, entre otras, era la de almacenar y administrar las propiedades (el tesoro) asignado al metropolitano y a sus iglesias, función que ejercen diez sacerdotes nombrados por un alto mando. Por una autoridad etíope mayor que el propio metropolitano. El tesoro era de considerable importancia ya que su gestión requería el compromiso de diez sacerdotes; este tesoro era entregado a cada metropolitano sucesivo, y no estaba bajo la autoridad plena de este.

Bete Merkorios, además de una comunicación privilegiada con la iglesia de Emmanuel, también tenía un vínculo directo con Bete Gabriel, es decir, con la residencia del metropolitano. Podemos concluir que los usuarios de Bete Merkorios fueron dignatarios eclesiásticos, es decir, el propio metropolitano y los diez sacerdotes encargados de administrar el tesoro metropolitano. Podemos identificar Bete Merkorios como la casa del metropolitano.

No es irrelevante que la iglesia posteriormente alojada en parte de este edificio estuviera dedicada a San Mercurio, un mártir honrado en Egipto y Etiopía asesinado por el emperador apóstata Juliano. Durante el período de Lalibela, la residencia y administración del patriarca copto se situó en San Mercurio en El Cairo. Así, la casa metropolitana fue una versión etíope de los Cairene Merkorios antes de convertirse en una iglesia dedicada al santo. La dedicación a este santo egipcio podría haber sido un homenaje al patriarca copto, reflejando la función cívica anterior del complejo. Quizás incluso la casa ya se llamaba San Mercurio (Merkorios). Este cambio solo pudo haber ocurrido después del reinado de Lalibala, porque presupone la supresión de la función administrativa del complejo monolítico.

Santa María (a la izquierda) sobre una nube descendiendo del cielo con una corte de ángeles viene en busca del santo Gebre Menfes Quidus. La Santísima Trinidad (Hijo a la izquierda, Padre con barba blanca y Espíritu Santo con forma de paloma) están sobre una nube esperando para acogerlo y los cuatro seres vivientes rodeando la Santísima Trinidad representan al Evangelio (los cuatro evangelistas)

A su vez, esta relación “mercuriana” de las administraciones copta y etíope, al reforzar la identificación de San Mercurio como la casa metropolitana, apoya aún más la identificación de Bete Gabriel como la residencia del metropolitano.

Como ya se ha mencionado más arriba, después de este uso civil, seguramente tras la caída de la dinastía Zagwe, los espacios fueros convertidos en las iglesias que hoy conocemos.

Una curiosidad, en uno de los muros que se construyó para proteger la parte del espacio que no colapsó, tiene una ventana en forma de cruz. De forma natural la luz entra por la ventana e ilumina el espacio. Lo que no es tan natural es que si te pones de espaldas a la ventana (tal y como aparezco en la fotografía), por un efecto óptico que desconozco, la cruz se refleja en nuestro pecho (mano o lo que pongamos por medio). Yo llevaba ropa clara y el efecto no era demasiado perceptible, pero Mengstu amablemente me dejó su chaqueta de color oscuro y una cruz azulada apareció con claridad. La cruz se hace visible según cómo entra la luz por la ventana. Dado que la luz solar cambia de ángulo a lo largo del día, el efecto es más visible cuando la luz entra por el este (por la mañana). No es visible todo el día, se difumina o desaparece cuando el interior se ilumina de manera uniforme o demasiado tenue. Este efecto óptico convierta a Bete Merkorios en una de las iglesias más misteriosas de Lalibela.

Cruz reflejada en la ropa

Por otro lado, es quizás una de las más tranquilas de todo el complejo, quizás sea la menos visitada lo que la hace más apta para la oración y una experiencia más contemplativa. Al estar ligeramente más apartada del conjunto principal, los visitantes que no contratan el servicio de un guía, la pueden pasar por alto.

Abriendo plano podemos ver como estamos situados con la fuente de luz a nuestra espalda!

Quiero acabar con un tema que atañe al Fondo Mundial de Monumentos y sus “labores de consevación” en Lalibela.

Según un estudio realizado por Yezihalem Sisay Takele, algunos de los métodos de conservación puestos en práctica, no han sido los más idóneos. Los problemas planteados incluyen el usode refugios pesados como protectores del sol y la lluvia, infiltración de agua, inestabilidad estructural y posibles intervenciones imprudentes que han dañado las iglesias en lugar de preservarlas.

También se han producido tensiones entre la comunidad local, los líderes de la iglesia y las autoridades encargadas de la conservación sobre como se toman las decisiones, sin tener siempre en cuenta la tradición local y el uso que la iglesia con sus liturgias hace del espacio. La participación de la comunidad local en la planificación de la conservación es débil o problemática, lo que no hace más que alimentar el resentimiento. Las intervenciones mal diseñadas podrían ser más perjudiciales que beneficiosas, especialmente si no se tiene en cuenta los contextos geológicos, hidrológicos y religiosos.

En esta foto podemos distinguir claramente lo que es el propio hipogeo del muro construido para proteger lo que queda de iglesia.

Las iglesias de Lalibela siguen siendo lugares de culto, incluida Bete Merkorios, por lo que el visitante, debe ser respetuoso al entrar en ellas. Debe descalzarse, guardar silencio o hablar en voz baja respetando la oración de los fieles o los cantos de los monjes. No descorrer cortinas ni entrar en lugares no permitidos, en caso de duda preguntar al guía y si no ha contratado guía (nada recomendable) preguntar a los monjes. Si hace fotografías, sin flash! Y molestando lo menos posible a las personas con quien comparte espacio. Pregunté una vez la razón por la cual algunas pinturas estaban enfundadas en plástico. La respuesta que me dieron es para evitar los flashes. El plástico hace de reflector y arruina la foto.


Quisiera acabar este artículo agradeciendo a Mengstu  todo su apoyo y su profesionalidad. No en pocas ocasiones me he topado con guías que parecían niños de escuela repitiendo un texto aprendido de memoria que me dejaban absolutamente indiferente. Mengstu, le pone ganas, se nota que le gusta su trabajo y se desvive por transmitirte toda la pasión y el conocimiento que lleva dentro. Os dejo sus datos por si algún día viajáis a Lalibela y queréis contactar con él.




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